
Queridos hermanos: un día como hoy, 27 de diciembre, pero de 1673, comenzaron las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque.
Nosotros queremos, como parroquia, unirnos a esta celebración jubilar con una seria de actividades que a lo largo de los próximos 18 meses iremos programando. El jubileo concluye el 27 de junio de 2025.
Queremos desde ya animarles a orar y a reparar con nuestro amor el daño que hemos causado a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
Bajo el lema: «Devolver amor por amor», iremos jalonando estos meses de Gracia que Dios nos concede.
Quiero comenzar proponiéndoles que nos consagremos una vez más al Sagrado Corazón de Jesús, con la oración propuesta por Santa Margarita María y que preferiblemente lo hagan delante de una imagen del Sagrado Corazón.
En el Corazón de Jesús.
P. Juan Ángel López Padilla
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío y espero.
Oración de Consagración
Yo, N. N., me dedico y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo; le entrego mi persona y mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, para no querer ya servirme de ninguna parte de mi ser sino para honrarle, amarle y glorificarle. Ésta es mi irrevocable voluntad: pertenecerle a Él enteramente y hacerlo todo por amor suyo, renunciando de todo mi corazón a cuando pueda disgustarle.
Te tomo, pues, Corazón divino, como único objeto de mi amor, por protector de mi vida, seguridad de mi salvación, remedio de mi fragilidad y mi inconstancia, reparador de todas las faltas de mi vida, y mi asilo seguro en la hora de la muerte. Sé, pues, Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, y desvía de mí los rayos de su justa indignación. Corazón amorosísimo, en ti pongo toda mi confianza, porque, aun temiéndolo todo de mi flaqueza, todo lo espero de tu bondad. Consume, pues, en mí todo cuanto pueda disgustarte o resistirte. Imprímase tu amor tan profundamente en mi corazón, que no pueda olvidarte jamás, ni verme separado de ti. Ya que quiero constituir toda mi dicha y toda mi gloria en vivir y morir llevando las cadenas de tu esclavitud. Amén