Oh maravilloso San Antonio, gloriosamente llamado “Obrador de Milagros” a causa de tus muchos milagros y por la dulzura de Jesús viniendo en la forma de un niño pequeño para descansar en tus brazos, obtén para mí de Su generosidad la gracia que deseo ardientemente. desde lo más profundo de mi corazón. Tú que fuiste tan compasivo con los miserables pecadores, no mires la indignidad de los que te rezan, sino la gloria de Dios para que sea magnificada una vez más por la concesión de la petición particular que ahora te pido con plena confianza en tu bondad. Amén
Padre Nuestro.
Ave María….
Gloria al Padre….
¡San Antonio, ruega por nosotros!
Oh purísimo San Antonio, que por tu virtud angélica te hiciste digno de ser acariciado por el Divino Niño Jesús, de tenerlo entre tus brazos y apretarlo contra tu corazón. Te suplico que me mires con benevolencia. Oh glorioso San Antonio, nacido bajo la protección de María Inmaculada, en la fiesta de su Asunción al Cielo, y consagrado a ella y ahora tan poderoso intercesor en el Cielo, te ruego me obtengas el favor que te pido en esta alborada. Oh gran obrador de maravillas, intercede por mí para que Dios pueda conceder mi petición.
Padre Nuestro.
Ave María….
Gloria al Padre….
¡San Antonio, ruega por nosotros!
San Antonio, siervo de María, gloria de la Iglesia, ruega por nuestro Santo Padre, nuestros obispos, nuestros sacerdotes, nuestras Órdenes Religiosas, para que, por su piadoso celo y labor apostólica, todos se unan en la fe y den mayor gloria a Dios . San Antonio, auxiliador de todos los que te invocan, ruega por mí e intercede por mí ante el trono de Dios Todopoderoso para que me conceda el favor que con tanto fervor busco en esta mañana del día de tu fiesta.
Padre Nuestro.
Ave María….
Gloria al Padre….
¡San Antonio, ruega por nosotros!
Letanías de San Antonio
Señor, ten piedad de nosotros. R: Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. R: Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. R: Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. R: Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. R: Cristo, escúchanos.
Santa María, R: ruega por nosotros.
San Francisco, ruega por nosotros.
San Antonio de Padua gloria de la orden de frailes menores, ruega por nosotros.
Mártir en el deseo de morir por Cristo, ruega por nosotros.
Columna de la Iglesia, ruega por nosotros.
Digno sacerdote de Dios, ruega por nosotros.
Predicador apostólico, ruega por nosotros.
Maestro de la verdad, ruega por nosotros.
Vencedor de herejes, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los necesitados, ruega por nosotros.
Guía de los extraviados, ruega por nosotros.
Restaurador de las cosas perdidas, ruega por nosotros.
Intercesor escogido, ruega por nosotros.
Constante obrador de milagros, ruega por nosotros.
De todo mal, R: líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De todo peligro de alma y cuerpo, líbranos, Señor.
De los lazos del demonio, líbranos, Señor
De la peste, hambre y guerra, líbranos, Señor
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por los méritos de San Antonio, líbranos, Señor.
Por su celo en la conversión de los pecadores, líbranos, Señor.
Por su deseo de la corona del martirio, líbranos, Señor.
Por sus fatigas y trabajos, líbranos, Señor.
Por su predicación y doctrina, líbranos, Señor.
Por sus lágrimas de penitencia, líbranos, Señor.
Por su paciencia y humildad, líbranos, Señor.
Por su gloriosa muerte, líbranos, Señor.
Por sus numerosos prodigios, líbranos, Señor.
En el día del juicio, nosotros pecadores, R: te rogamos, óyenos.
Que nos guíes por caminos de verdadera penitencia, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Que nos concedas paciencia en los sufrimientos, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Que nos asistas en las necesidades, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Que oigas nuestras oraciones y peticiones, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Que enciendas en nosotros el fuego de tu amor, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Que nos concedas la protección y la intercesión de San Antonio, Hijo de Dios, nosotros pecadores, te rogamos, óyenos.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
V. Ruega por nosotros oh bienaventurado San Antonio.
R. Para que seamos dignos de las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Dios Todopoderoso y eterno, Glorificaste a tu fiel confesor Antonio con el don constante de hacer milagros. Concédenos que cuanto pedimos confiadamente por sus méritos estemos ciertos de recibirlo por su intercesión. Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.
R: Amén.
Oraciones Finales de la Alborada
¡Oh admirable y esclarecido protector mío, San Antonio de Padua! Siempre he tenido grandísima confianza en que me has de ayudar en todas mis necesidades, rogando por mi al Señor a quien serviste, a la Virgen Santísima a quien maste y al divino Niño Jesús que tantos favores te hizo. Ruégales por mi, para que por su poderosa intercesión me concedan lo que pido.
¡Oh Glorioso San Antonio! Pues las cosas perdidas son halladas por tu mediación y haces tantos prodigios con tus devotos; yo te ruego y suplico me alcances de la Divina Majestad el recobrar la gracia que he perdido por mis pecados, y el favor que ahora deseo y pido, siendo para Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
El lunes 10 de junio, 7mo día de la novena de San Antonio de Padua, la misma estuvo a cargo de los «Hijos de San Antonio», que además nos invitaron a comer unas ricas «boquitas».
El martes 11, Fiesta de San Bartolomé, la novena estuvo en manos de la comunidad Nuestra Señora de Suyapa… y aparte de la linda celebración, comimos pizza al final.
Finalmente, el último día de la novena, los encargados fueron los de la primera comunidad de base del sector, los hermanos de San Antonio…. gracias a Dios terminamos con mucha gente… pero lo malo es que no ajustaron los tacos. 🙁
Y bueno… la subasta se la ganó la Dra. Lidubina Matamoros.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío: por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberte ofendido; también me pesa porque puedes castigarme con las penas eternas del infierno. Ayudado de tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA
Glorioso San Antonio de Padua, hijo esclarecido del gran padre y patriarca San Francisco de Asís: si es para mayor gloria de Dios, honor del santo y provecho de mi alma, que yo consiga la gracia que te pido en esta novena. Alcánzala del Señor, y si no, ordena mi petición, con todos mis pensamientos, palabras y obras a mayor gloria de Dios.
ORACIÓN DEL DÍA NOVENO
Jesús mío, te ofrezco los méritos de San Antonio de Padua y por ellos y por el sinnúmero de gracias que has concedido desde que en Francia empezó una señora a socorrer a los pobres, para honrar al santo, que tan amigo fue de ellos, concédeme la gracia de que pueda yo también corporal o espiritualmente socorrerlos, y la que te pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.
De los sermones de San Antonio
Con razón, pues, dijo Jesús de sí mismo: Yo rogaré al Padre por vosotros. Por eso dice san Juan en su carta:Tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justo. Él es víctima de propiciación, es decir, de aplacamiento, por nuestros pecados. Por esta razón lo ofrecemos diariamente en el sacramento del altar a Dios Padre para que perdone nuestros pecados. Procedemos, pues, como la madre que tiene un hijo pequeñito. Cuando su marido airado le quiere golpear a ella, ella, estrechando a la criatura en sus brazos, la pone delante del airado marido diciendo: ¡Golpea a éste, azota a éste! La criatura llorando se compadece de la madre, y el padre, cuyas entrañas se han conmovido con las lágrimas del hijo a quien ama entrañablemente, perdona a su mujer gracias al hijo. De la misma manera a Dios Padre, airado con nosotros por nuestros pecados, le ofrecemos su Hijo Jesucristo por la alianza de nuestra reconciliación en el Sacramento del altar, a fin de que, si no por atención a nosotros, al menos por Jesús, su Hijo amado, aleje los castigos que justamente merecemos, y acordándose de sus lágrimas, de sus trabajos y de su Pasión, nos perdone.
Ea, pues, Señora nuestra, santa Madre de Dios, única esperanza, te suplicamos que ilumines con el esplendor de tu gracia nuestras almas, que las purifiques con el candor de tu pureza, que las enciendas con el calor de tu visita y nos reconcilies con tu Hijo, para que merezcamos llegar al esplendor de su gloria. A él sea dada honra y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
El Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo, se digne cubrir con su caridad la multitud de nuestros pecados. A Él se debe honra y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN FINAL
¡Oh glorioso San Antonio de Padua: Bien conozco que no soy digno de que el Señor me atienda por lo mucho que le he ofendido; pero humillado y confundido me acerco al trono de su Divina Gracia, confiando en tu mediación te ruego, santo mío, que hagas la gracia de hacer mis veces delante de su Divina Majestad, y me alcances… (petición, se hace una pausa en silencio) y para más obligarte te ofrezco mis oraciones a fin de que te compadezcas de mí y me libres de la presente necesidad, si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Presenta tus méritos en mi favor; sé mi abogado delante del Señor que te dio tanto poder y te distinguió con tanta predilección y decide la causa en bien mío. Así sea.
Este domingo 9 se comenzó con una procesión en honor a San Antonio de Padua por las calles de nuestro sector.
Se celebró la santa misa de las 9:00 am
Y después de la fiesta espiritual… a la celebración de la kermés.
Los niños también disfrutaron
Hubo juegos tradicionales… con una lotería bien «católica» pero con personajes… digamos… excéntricos…
Claro… algunos ganaron…
En la misa de la tarde, 5:00 p.m., se rezó la novena y la misa estuvo a cargo del sector de Sagrado Corazón de Jesús, de Miraflores. Al finalizar la misa también se tuvo un compartir.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío: por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberte ofendido; también me pesa porque puedes castigarme con las penas eternas del infierno. Ayudado de tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA
Glorioso San Antonio de Padua, hijo esclarecido del gran padre y patriarca San Francisco de Asís: si es para mayor gloria de Dios, honor del santo y provecho de mi alma, que yo consiga la gracia que te pido en esta novena. Alcánzala del Señor, y si no, ordena mi petición, con todos mis pensamientos, palabras y obras a mayor gloria de Dios.
ORACIÓN DEL DÍA OCTAVO
Jesús mío, te ofrezco los méritos de San Antonio de Padua, y por el don de hacer milagros en vida y después de muerto que le concediste y le valió el ser canonizado por el Papa Gregorio IX, un año después de su muerte, concédeme la gracia de verme libre de todas las enfermedades y trabajos de esta vida, y la que te pido en esta novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honor del santo y bien de mi alma. Amén.
De los sermones de San Antonio
¡Oh mansedumbre de la piedad divina, paciencia de la benignidad del Padre, profundo e insondable misterio de los designios eternos! Veías, Padre, que a tu Unigénito, igual a ti, le ataban a la columna como a un bandido y le azotaban como a un homicida. ¿Cómo te pudiste contener? Te damos gracias, Padre Santo, por habernos liberado de las cadenas del pecado y de los azotes del diablo por medio de las cadenas y azotes de tu querido Hijo. Pero, desgraciadamente, Poncio Pilato azota de nuevo a Jesucristo… Aún más: fue manchado con salivazos de los judíos. Dice San Mateo: Entonces se pusieron a escupirle en la cara y a abofetearle; y otros a golpearle. ¡Oh Padre, la cabeza de tu Hijo Jesús, que hace temblar a los ángeles, es golpeada con una caña; su rostro, que los ángeles desean contemplar, es manchado con salivazos, abofeteado; su barba es arrancada; le dan puñetazos, ¡lo arrastran por los cabellos! Y tú, oh clementísimo, callas, disimulas y prefieres que Uno, tu Único, sea de tal modo escupido y abofeteado antes que toda la nación perezca. Honor y gloria a ti, porque con las escupiduras, los puñetazos y las bofetadas que recibió tu Hijo Jesús nos preparaste una triaca para expulsar el veneno de nuestra alma.
Te pedimos, Señor Jesús, que tú, el buen Pastor, nos guardes a nosotros, tus ovejas, nos defiendas del mercenario y del lobo, y nos corones en tu reino con la corona de la vida eterna. Ayúdanos tú, que eres bendito, glorioso y laudable por los siglos de los siglos. Que diga toda ovejita, toda alma fiel: Amén, Aleluya.
ORACIÓN FINAL
¡Oh glorioso San Antonio de Padua: Bien conozco que no soy digno de que el Señor me atienda por lo mucho que le he ofendido; pero humillado y confundido me acerco al trono de su Divina Gracia, confiando en tu mediación te ruego, santo mío, que hagas la gracia de hacer mis veces delante de su Divina Majestad, y me alcances… (petición, se hace una pausa en silencio) y para más obligarte te ofrezco mis oraciones a fin de que te compadezcas de mí y me libres de la presente necesidad, si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Presenta tus méritos en mi favor; sé mi abogado delante del Señor que te dio tanto poder y te distinguió con tanta predilección y decide la causa en bien mío. Así sea.